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Unos 30 bebés mueren cada año en el embarazo, parto o primer mes de vida

Ginecólogos y psicólogos coinciden en que no se debe negar la situación sino aceptarla para superar ese duelo

Actualizada 12/02/2018 a las 20:59

La mujer ya está harta de que le digan que es muy joven y que tendrá más hijos. Sí, lo sabe. Pero ella quería a ese. Al que estaba esperando. No le sirve que le cuenten que la cuñada de su amiga o la prima de su vecina tuvo un aborto o perdió al bebé en el parto y que ahora tiene dos hijos “preciosos”. Muchas mujeres se sienten solas y poco comprendidas en el que, probablemente, sea el momento más duro de su vida. Y aunque estas situaciones no son muy frecuentes están ahí. De hecho, en Navarra, cada mes mueren dos o tres bebes durante el embarazo, el parto o el primer mes de vida. Las estadísticas un dato frío: cinco bebés muertos por cada mil. Lo que en nuestra comunidad significa que unos treinta niños con un peso mínimo de 500 gramos (de los cerca de 6.000 nacidos al año) no llegan a cumplir los 28 días de vida. Ginecólogos y psicólogos coinciden en que las familias que pasan por este trance deben “afrontar el duelo” y no negarlo. “Hay que vivir la pena de lo que ha pasado: la pérdida de un ser querido”.
 


El especialista en obstetricia y ginecología del hospital Virgen del Camino de Pamplona Carlos Larrañaga Azcárate explica que la literatura médica contabiliza entre estas pérdidas desde los fetos que pesa un mínimo de 500 gramos o han alcanzado las 22 semanas de gestación (cinco meses y medio) hasta los bebés de 28 días y que no sufren ninguna malformación (en ese caso, el número sería superior). Los que “se pierden” antes de ese tiempo y peso, explica Larrañaga, se consideran abortos. Una situación mucho más frecuente: pues ocurre en el 15% de los embarazos durante el primer trimestre, porcentaje que crece conforme aumenta la edad de la madre. Sin embargo, aunque esto dice la medicina, los psicólogos aseguran que el dolor por la pérdida es el mismo en cualquier momento del embarazo. “El vínculo de la madre con el bebé no se puede cuantificar en semanas”, explica la psicóloga familiar especialista en duelo perinatal Patricia Roncallo Andrade.
 


Carlos Larrañaga apunta que en casi la mitad de los casos de estas muertes perinatales no se conoce la causa, “aunque eso no significa que no la haya”. Cuando se saben, continúa, las más frecuentes son: las insuficiencias de la placenta, las infecciones (de la madre que pasan al feto) y los partos prematuros. Las muertes durante el embarazo, sigue, son las más frecuentes seguidas por las postnatales (por las complicaciones tras un parto prematuro o enfermedad del bebé). “La muerte en el parto es la menos habitual y generalmente suele ocurrir por un desprendimiento de placenta o prolapso del cordón umbilical (el cordón sale antes que el bebé y puede asfixiarse)”.

UN TEMA TABÚ

Patricia Roncallo, que forma parte de la junta directiva de Uma Manita, una asociación pionera de duelo con muerte perinatal, lamenta que esta vivencia aún sea un tema tabú. “Las familias suelen encontrarse solas. Casi nadie les habla de lo que ha ocurrido. Por eso, es importante ‘despedir’ al bebé, llamarlo por su nombre (no feto) y, si se precisa, acudir a grupos de apoyo o pedir ayuda”.

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En las pérdidas ‘tardías’, añade, se suele medicar a la madre. “Se la trata como si tuviera una depresión. Pero esa tristeza es absolutamente normal”. Y recomienda llevarse objetos de recuerdo del bebé (desde hace poco en Virgen del Camino se entrega un ‘kit de despedida’ con el gorrito, las pulseras identificativas, un papel para anotar sentimientos...) “Vivimos en una sociedad que no está acostumbrada a enterrar hijos. Sentimos rabia y buscamos un motivo y un culpable”, aclara Larrañaga. Los africanos, continúa, conocen la muerte y la viven con “pena” pero no con “rabia”. “No podemos ‘señorear’ el mundo. Y aunque pase pocas veces, seguirán muriendo bebés”.

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