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Luis Cortés, padre e hijo, destapan las falsedades sobre las brujas

La Filmoteca de Navarra estrena hoy 'La brujería en España', con presencia de los autores

Luis Cortés padre, a la izquierda, y Luis Cortés hijo, ayer, en la Filmoteca de Navarra.

José Antonio Goñi
Actualizada 22/06/2017 a las 09:52
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La Filmoteca de Navarra estrena hoy lo que de momento es un mediometraje, pero que sus autores quieren que sea el primer capítulo de una serie de televisión contra los clichés, las supercherías y los tópicos populares. Luis Cortés, realizador de televisión y director en los años 70 y 80 de películas como Marian o Ni se lo llevó el viento ni puñetera falta que hacía, dirige La brujería en España, el capítulo piloto de esa serie, El alma de las historias, con la que él y su hijo quieren analizar los mitos y leyendas de la península ibérica. La brujería en España, de 35 minutos, se proyecta hoy a las 20 horas en la Filmoteca de Navarra (entrada 1 euro), con la presencia de ambos.


Hace cuatro años se les ocurrió hacer una serie sobre esas creencias que han sido manipuladas o falseadas a lo largo de la historia, temas como vampirismo, ritos funerarios, animales malditos, sectas, chamanismo, etcétera.


Presentaron el proyecto a Televisión Española, en la que encontraron interés. Hace un año Luis Cortés (Pamplona, 1951) se comprometió a rodar un capítulo para mostrárselo a Samuel Martín Mateos, director de cultura en TVE, y eligieron éste de las brujas. “Fuimos a presentarlo con la mala suerte que esa semana cesaban a Samuel Martín Mateos”, señala Cortés. “Ahora hay una gente que está como interina, que no se atreve a tomar decisiones, y hemos parado el programa hasta que se asiente”, explica.


Luis Cortés, padre, se ha ocupado del aspecto cinematográfico y Luis Cortés, hijo, del contenido histórico. “Yo quería que más que un documental fuese una película de corta duración, con la trama como de thriller, la investigación de una persona que empieza a rastrear, que va al Archivo de Navarra, a la UPNA, otea en bibliotecas, entrevista a especialistas y poco a poco va descubriendo qué pasó”, cuenta el director. Esa persona es su hijo Luis Cortés Briñol, que proviene del mundo académico (es filósofo y antropólogo).


“Tuve que plantearme la investigación como una labor arqueológica, prácticamente, desenterrando pistas”, explica el hijo investigador, de 34 años. Se fijó en los propios documentos originales de la Inquisición, en testimonios indirectos de médicos y las investigaciones que hizo Alfonso de Salazar y Frías, un inquisidor que se enfrentó a algunos de sus compañeros y logró que se erradicaran estas prácticas. Luis Cortés Briñol dedicó siete meses de investigación a un tema que abarca 300 años y que presenta fuentes que se contradicen entre sí. Hizo mucha literatura comparada con testimonios de Alemania, Francia e Italia, y reparó también en la propia estética. “Goya y Durero son los artífices del concepto moderno de brujas pero, lo que son las cosas, la primera imagen besando el ano de un animal, algo que se asocia a la brujería, fue Johannes Tinctor, que hace un cuadro en el siglo XVI en la que decide hacer lo más repugnante que puede concebir para representar la depravación que significa el pacto con el diablo”, explica. “Desde entonces, en todos los akelarres se relata según la Inquisición que hay besos en los anos a los animales, ¡cuando esto no ocurrió jamás! Se van sumando capas de manipulación y al final no sabemos a qué atenernos”, apunta.


Hay cosas que sorprenderán al espectador, como la falsedad del origen de los “akelarres” o la conclusión de que fueron las autoridades religiosas las que frenaron a las civiles, que habrían condenado y quemado a muchas más personas. “La inquisición española, comparada con el resto de países europeos, principalmente Alemania, fue mucho más meticulosa, racionalista e ilustrada, y fue la propia Iglesia la que a través del canónigo Alonso de Salazar y Frías, despierta el embuste y dice: 'Cuidado, aquí hay unos compañeros míos malintencionados que, víctimas de la presión de un juez francés que quiere dominar la zona norte de España, están infundando mentiras, acusando en vano y cometiendo tropelías contra gente completamente inocente”.


Luis Cortés tenía ganas de volver a dirigir. Después de aquellas películas se recicló en televisión, haciendo series y mucha publicidad. En 1995 le llamaron para montar Pamplona Televisión y allí permaneció hasta que entró el grupo Prisa. Volvió entonces a hacer programas como La botica de la abuela, con Txumari Alfaro. Está encantado de volver a dirigir y de hacerlo con su hijo. “Luis no es un actor al que le das un guion y lo dice, él está contando lo que ha investigado y lo que siente”, asegura.


Su hijo asiente: “Yo me muevo en un registro académico en el que estoy acostumbrado al ensayo, a la conferencia y a la especialización, y él trabaja con imágenes; reconozco que me ha costado hacerme a la idea de que tengo que pasar por alto muchos detalles”, relata, satisfecho tras esta primera experiencia ante las cámaras. Ahora su padre está escribiendo un primer guión para un largometraje basado en una novela de Miguel Sánchez-Ostiz.